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24 de agosto de 2020

Guerreros de la primera línea serenense recuperan a pacientes en sus hogares

Estos trabajadores del Hospital de La Serena han realizado una admirable labor a lo largo de estos meses, en que han atendido a más de 60 contagiados de COVID-19 diariamente, viviendo el año más desafiante de sus carreras.

Treinta y tres guerreros forman parte del equipo de Hospitalización Domiciliaria de La Serena. Treinta y tres personas que se han entregado por entero durante la emergencia. Treinta y tres familias detrás de ellos, que no han podido verlos durante meses, porque mientras el mundo vive la peor crisis sanitaria del último siglo, sus seres queridos han hecho todo lo humanamente posible por recuperar la salud de la población y salvar la vida de otros.

“Esta es la experiencia más grande que vamos haber enfrentado en toda nuestra experiencia profesional. El hecho de poder aportar en una pandemia y ayudar a recuperar pacientes, sacándolos adelante, para nosotros es completamente gratificante. De verdad, estamos haciendo todo para lograrlo, estamos preocupados por cada paciente COVID-19 positivo y cada uno que damos de alta, es una batalla que vamos ganando”, expresó Marcela Maturana, enfermera que lidera este grupo de trabajadores que han permanecido al pie del cañón toda la emergencia.

Enfermera Marcela Maturana.

Marcela se embarcó en el desafío de formar el primer equipo de Hospitalización Domiciliaria de la región en 2016 y desde ese año, ha obtenido importantes frutos. Permanecer en un hospital es una experiencia dura para cualquier persona y además, resulta complejo en un país y una región que presenta una evidente falta de camas. Es por eso, que desde sus inicios, esta unidad ha aportado en cuidar y recuperar la salud de la comunidad en sus mismas casas, mediante una atención multidisciplinaria.

A la fecha, estos profesionales de La Serena han logrado atender a unos 2.089 pacientes en total, gracias a esta estrategia. De ellos, casi 1.000 han sido atendidos durante este complejo año. El equipo ha tratado desde pequeños pacientes de 1 mes de vida con Coronavirus hasta personas mayores contagiadas con la enfermedad.

Hoy en día, han atendido a más de 350 pacientes COVID-19 positivo en sus domicilios, evitando que se agraven y lleguen a hospitalizarse convencionalmente en los recintos asistenciales. Al respecto, la enfermera comentó que en base a su experiencia, han “descubierto que un tratamiento oportuno previene que los pacientes se compliquen y no lleguen a requerir cuidados más críticos. En marzo, comenzamos con los dos primeros casos y hoy, tenemos a más de 60 pacientes hospitalizados diariamente, eso nos ha preparado para brindar un tratamiento cada día mejor”, explicó Maturana.

Este equipo integral de 33 profesionales, entre los que se encuentran médicos, kinesiólogos, enfermeros y técnicos en enfermería, convive diariamente con el letal virus que ha transformado el mundo entero. Hasta el día de hoy, ninguno de ellos se ha contagiado realizando su trabajo, lo que deja de manifiesto que la clave siempre es el autocuidado.

“Una de las cosas que me da tranquilidad – aunque me sienta muy cansada – es que todos mis compañeros de equipo se encuentran bien y sus familias también. Eso nos da la esperanza de que sí se puede prevenir esto, si respetamos todas las medidas como corresponde, acciones que quizás antes eran tan básicas, como lavarse las manos, pero que en este momento se han transformado en fundamentales”, manifestó Marcela.

Tiempos difíciles pero gratificantes:

Si bien los integrantes de la Unidad de Hospitalización Domiciliaria del Hospital de La Serena realizan su labor con gran amor, vocación y entrega, estos últimos meses sin duda alguna han tenido costos para su vida personal, es por eso que el apoyo entre pares ha sido trascendental.

“Siempre nuestra fortaleza ha estado en nuestros propios compañeros, porque yo por ejemplo, me tuve que alejar de mi familia desde el inicio de la pandemia, no veo a mi mamá ni a mi hermano hace mucho tiempo y ha sido bastante complejo para mí”, sostuvo la profesional de la salud.

Sin embargo, desde la misma adversidad ha emergido la mejor retribución que han podido obtener. “Hemos sentido mucha gratitud, el hecho de que un paciente se sienta querido y atendido nos llena de esperanza, nos muestra que estamos haciendo las cosas bien, que estamos dando la batalla y que se puede. A veces vemos pacientes que están muy mal y salen adelante con nuestra ayuda, eso nos mueve, nos hace sentir que si trabajamos en equipo, lo podemos lograr”, finalizó.