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27 de octubre de 2020

Normalicemos la salud mental: Consejos para cuidarse y detectar las señales de alerta

Actuar a tiempo, contar redes de apoyo y comunicarnos son algunas de las recomendaciones de los especialistas del Hospital de La Serena. Chile tiene una de las tasas de suicidio más altas de América y cada 40 segundos, una persona se quita la vida en el mundo.

El 2020 nos ha remecido a todos. Muchos han sufrido pérdidas, otros han vivido con miedo durante meses y la gran mayoría ha experimentado un alto nivel de estrés a lo largo de la pandemia. Ello en un país donde se estima que el 22% de la población adulta e infantojuvenil tiene problemas psiquiátricos o psicológicos. Este año, el mes de la salud mental se conmemora bajo una compleja realidad, evidenciando que el cuidado integral es más importante que nunca y que hoy, tenemos la posibilidad de aprender del pasado y tomar la crisis como una oportunidad para crecer.

El doctor Héctor Carrasco, Jefe de Psiquiatría del Hospital de La Serena, señaló que para tener una mejor salud mental, es relevante “generar espacios de esperanza y enfocar nuestra vida en muy diversas áreas, porque siempre uno va a fallar en una de ellas. Si yo centro todo lo que soy, por ejemplo, en mis amigos, eso puede fallar, por eso también tengo que enfocarme en mi desarrollo, la familia, el colegio, la universidad o el trabajo, en mi pareja, el deporte y muchas otras cosas, hay que abrir nuevos espacios. Estar acompañados, educarnos en relación al crecimiento personal y estar atentos ante cualquier señal de alerta”.

De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las enfermedades mentales aumentan el riesgo de otras patologías y la depresión y ansiedad cuestan a la economía mundial 1 billón de dólares cada año. Pese a esto, “estamos en una sociedad que recién está integrando la salud mental como un componente esencial. Aún está esa concepción de que ir al psiquiatra o psicólogo es ´haber tocado fondo´, y no, hay que verlo como un control tan importante como otros, acudir a los profesionales preventivamente también”, destacó Fabiola Galleguillos, psicóloga del recinto asistencial serenense.

Es por ello, que Galleguillos recomendó “cultivar los vínculos con otros, la vida espiritual, no temerle a nuestras emociones, conversar sobre lo que nos afecta, nos de pena o molesta y educar a las personas sobre la importancia de la salud mental, idealmente, manteniéndola en equilibrio con la física. Igual hay que entender que en esta vida hay estrés y situaciones que suceden de la manera opuesta a como nosotros hubiéramos querido”.

Y como nada es perfecto, la clave es contar con herramientas que nos permitan gestionar las dificultades y resolverlas para continuar ante la adversidad, utilizando los recursos personales que tenemos disponibles para lograr una mejor calidad de vida. Mantener una vida sana también ayuda a proteger nuestra salud mental, alimentarse saludablemente, dormir bien, realizar actividad física, compartir con seres queridos, conectarse con la naturaleza, retomar actividades que nos gustan, darse momentos para descansar y divertirse y nunca esperar a que sea demasiado tarde para abordar los sentimientos que nos pueden estar afectando.

¿Cómo podríamos evidenciar un problema de salud mental? “Existen cambios de conductas que interfieren en la vida, como cambios bruscos en el humor y en el ánimo, desmotivación por aquellas cosas que antes producían placer, falta de energía y desmotivación permanente, aislamiento y cambios en el dormir”, explicó la psicóloga.

Si estas dificultades o los sentimientos de tristeza, angustia e irritabilidad persisten y dificultan la vida de una persona, Fabiola recomienda consultar con un especialista del área, ya sea un psicólogo y/o un psiquiatra, evitando siempre la automedicación.

Si usted llega a observar esto en un ser querido, la profesional aconsejó “abrir los canales de conversación, instar a la persona a hablar, con una actitud súper empática y con las palabras más adecuadas y cariñosas posibles. No dar recomendaciones – sino que escuchar activamente – no subestimar lo que le está pasando al otro, evitar que se aísle, no comparar vivencias, acompañar, contener – con palabras sencillas como ´no estás solo´, ‘estoy aquí’ o ‘dime cómo te puedo ayudar’ – y si observamos que la situación persiste y afecta su vida, motivarlo a buscar orientación profesional, apoyándolo en ese proceso”.

SUICIDIO, EL FRECUENTE “GRITO SORDO” DE NUESTRO PAÍS:

El reloj avanza y cada 40 segundos que pasan, una persona se quita la vida alrededor del mundo, de acuerdo a la OPS, y se estima que detrás de cada suicidio, hay más de 20 intentos. Las cifras nacionales no resultan ser más alentadoras, ya que esta es la tercera causa de muerte entre los jóvenes de 20 a 29 años y lamentablemente, según la Encuesta Nacional de Salud, 1.800 personas se suicidan anualmente en el país.

“Chile es el cuarto lugar de América con la tasa más alta de suicidios, de 11 personas por cada 100 mil habitantes y eso es bastante, incluso, es superior proporcionalmente a Estados Unidos. Los que hacen la mayor cantidad de intentos son los jóvenes y en los adultos mayores, este también es un fenómeno importante. Los hombres se suicidan más que las mujeres, aparentemente, ellas hacen más intentos, pero los medios que utilizan son menos letales”, informó el doctor Carrasco.

Además, el especialista en psiquiatría explicó que la gran mayoría de las personas “se suicidan por ira, ya que éste es un sentimiento activo, una expresión de la rabia total que moviliza. El suicidio es un ´grito sordo´, una especie de discurso que nadie escuchó y quizás la persona ni siquiera lo dijo o trató de expresarlo. En el país tenemos muchos ´discursos sordos´, mucha rabia, desesperanza y soledad. Eso sí, hay que dejar claro que no todo el que está enfermo tiene idea o acto suicida, pero sí todo el que tiene un profundo sufrimiento puede llegar a tenerlos”.

Prevenir el suicidio puede parecernos complejo, pero es posible y en el contexto de esta extensa crisis sanitaria, resulta especialmente necesario. Entonces ¿cuáles son las señales de alerta? Algunas de ellas pueden ser cambios en el estado de ánimo y la conducta, aislamiento, abuso de alcohol u otras drogas, cambios de patrones alimenticios y de sueño, comentarios o ideas sobre la propia muerte, mensajes en redes sociales y búsqueda de métodos vía internet. “Un intento, idea o planificación suicida no es un llamado de atención ni un ´berrinche’, por eso, no hay que ignorar todo esto”, expresó Fabiola Galleguillos.

¿Qué hacer si conozco a una persona que pudiera querer suicidarse? Según el doctor Carrasco, la primera indicación es “activar rápidamente la red de apoyo social y afectiva – la familia, los amigos, la pareja, el grupo deportivo o religioso, entre otros – que alguien esté ahí, y la segunda, es hablar del tema. Lo otro importante es hacer alianza terapéutica con equipos de salud que puedan hacerse cargo del tratamiento. En el Hospital de La Serena, hacemos visitas, controles, terapia farmacológica, trabajo con la familia o su entorno vital, seguimiento y llamados continuos”.

La psicóloga del establecimiento también llamó a “instar a conversar, acompañarlos desde el más profundo cariño, no dejarlos solos, ni minimizar o ridiculizar lo que está viviendo, cuidar los elementos que hayan en la casa y que pudieran ser peligrosos, monitorear, revisar que no se encierre y pedir ayuda de salud especializada”.

El vertiginoso mundo actual sin duda tiene efectos en nuestra salud mental. “Una equilibrada visión del pasado y del futuro es importante. Cuando idealizamos mucho el futuro, vemos negativamente el pasado y el presente prácticamente no existe, la posibilidad de intento de suicidio puede ser real. En los adultos mayores el futuro es más corto y ahí el tratamiento tiene que ver con la compañía y el manejo del dolor. En poblaciones jóvenes, tiene que ver con el apoyo familiar, la posibilidad de que el presente sea más diverso y prevenir el consumo de sustancias, que producen una desinhibición de la idea suicida”, enfatizó Carrasco.

EL VITAL ROL DE LA FAMILIA Y LA COMUNIDAD:

La doctora Rosa Torres, psiquiatra de adultos del Hospital de Día de La Serena, afirmó que el rol de la comunidad es fundamental para los pacientes que padecen una enfermedad mental. “Cuanto más grave o invalidante sea el problema de salud, más relevante será. Está estudiado que los estilos de relaciones que se establecen con otros tienen una influencia notable en el pronóstico, puede ayudar en su recuperación, o por el contrario, pueden aumentar las dificultades”.

Ante este tipo de patologías, la médico aconseja que “antes de pensar en ayudar, propongámonos no hacer daño, porque ayudar en estos casos a veces es más complejo. Hay estilos de relación que son particularmente nocivos o tóxicos para las personas que tienen problemas de salud mental y la verdad, para todo el mundo, hábitos como sobre involucrarse, el alto nivel de crítica, y en extremo, la franca hostilidad”.

Evitar la estigmatización de quienes padecen estas enfermedades también es relevante y Torres sostiene que allí “lo primero pasa por la información, naturalizar y compartir con personas que funcionan de una manera completamente diferente a nosotros. Los padres no tienen incorporado dentro de su proyecto de crianza el que sus hijos se vinculen naturalmente con seres humanos que tienen otras conductas. La tolerancia no se aprende en libros, si no que pasa por aprender a vivir sin intentar destruir o aislar lo que puede no ser agradable para mí”.

¿DÓNDE PEDIR AYUDA?

Si te sientes abrumado y necesitas pedir ayuda especializada de salud mental, puedes acudir a tu Centro de Salud Familiar más cercano o bien, llamar a Salud Responde, al 600-360-7777, las 24 horas del día todos los días del año o comunicarte con la Línea Esperanza, de lunes a sábado de 12:00 a las 20:00 horas, a los siguientes teléfonos: lunes +56975145968, martes +56957280756, miércoles +56942783520, jueves +56942396925, viernes +56979078120 y sábado +5698186 6038.