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15 de enero de 2026

Donación de órganos: dos decisiones que permitieron dar una nueva oportunidad de vida al menos a nueve personas

La Región de Coquimbo se posicionó en 2025 como la segunda con mayor tasa de donación de órganos del país, con 15 procesos concretados que transformaron el dolor de la pérdida en nuevas oportunidades de vida, entre ellos dos procuramientos realizados en el Hospital de La Serena.

Durante años, el Hospital de La Serena fue testigo silencioso de una realidad compleja: pese a contar con equipos clínicos capacitados y a formar parte de una región con una de las tasas más altas de donación de órganos del país, no contaba con procuramientos efectivos. El año 2025 marcó un punto de inflexión. En medio del dolor de dos pérdidas inesperadas, surgieron también dos gestos de profunda generosidad que permitieron salvar y mejorar la vida de al menos nueve personas en distintas zonas de Chile.

Cada procuramiento fue el resultado de una cadena de decisiones clínicas rigurosas, coordinaciones contrarreloj y, sobre todo, de un acompañamiento humano cuidadoso hacia familias que enfrentaban uno de los momentos más difíciles de sus vidas. Ambas donaciones correspondieron a donantes multiorgánicos, cuyas muertes fueron súbitas desde el punto de vista neurológico. Debido a ello, distintos órganos pudieron ser asignados a receptores compatibles en la lista nacional de espera, bajo los criterios técnicos definidos por el sistema de trasplantes del país.

En Chile, más de 2.200 personas esperan actualmente un órgano para seguir viviendo o mejorar de manera significativa su calidad de vida. Detrás de cada número hay una historia de enfermedad crónica, de tratamientos prolongados y de esperanza. En ese contexto, concretar dos procuramientos en un solo año, tras un período prolongado sin donaciones efectivas, representa un avance relevante tanto para la red asistencial como para la comunidad.

“Estos dos procesos, en los que se concretaron donaciones multiorgánicas, vinieron a aportar de manera muy significativa. En primer lugar, a la mejora en la calidad de vida de los receptores de esos órganos. Y, en segundo término, desde el punto de vista de la gestión institucional, marcan un precedente muy relevante, porque nos acercan a que, como institución, incorporemos la donación de órganos como parte de nuestra cultura y como un proceso clínico integrado dentro del hospital”. Señaló Sara Palta, enfermera supervisora de la Unidad de Paciente Crítico y encargada de Procuramiento del Hospital de La Serena.

UN ACTO DE AMOR

Los fallecimientos que derivan en donación suelen ser inesperados y las familias se enfrentan al impacto de una pérdida repentina mientras observan a su ser querido conectado a soporte vital. Comprender que existe fallecimiento, pese a que el corazón aún late gracias a las máquinas, es una de las barreras más difíciles de atravesar.

Por ello, el acompañamiento familiar es una pieza central del proceso. Equipos clínicos, profesionales de salud mental y referentes regionales de procuramiento trabajan de manera coordinada para entregar información clara, honesta y progresiva, resguardando la privacidad, el respeto y los tiempos de cada familia. La transparencia y la coherencia en la comunicación permiten generar confianza en un momento marcado por el dolor y son determinantes para que las familias puedan tomar una decisión informada.

Aunque en Chile la ley establece que todas las personas mayores de 18 años son donantes, en la práctica la opinión de la familia sigue siendo respetada. Cuando una familia decide donar, lo hace desde un acto de solidaridad inmensa: transformar una pérdida irreparable en una oportunidad de vida para otros. En 2025, dos familias dieron ese paso, permitiendo que órganos como riñones, hígado y tejidos fueran destinados a pacientes compatibles en la lista nacional.

Estos procuramientos beneficiaron directamente a quienes recibieron los órganos y permitieron fortalecer al Hospital de La Serena como institución, sentando un precedente y reactivando una cultura de donación que busca consolidarse en el tiempo. La experiencia permitió identificar brechas, mejorar coordinaciones internas y reforzar el trabajo en red con otros establecimientos de la región y del país.

El desafío ahora es sostener y ampliar este avance en red. Así lo señaló Lida Miranda, referente regional de procuramiento. “Para 2026 se proyecta mantener y fortalecer el programa de donación de órganos y tejidos especialmente desde un cambio cultural profundo. Un cambio en la cultura organizacional que implica asumir lo que significa ser un hospital donante, donde cada funcionaria y funcionario se identifique con el programa de donación de órganos”. 

EL CAMINO DETRÁS DE UNA DONACIÓN

En el recinto de salud serenense, la pesquisa activa es permanente y se concentra principalmente en la Unidad de Paciente Crítico y en los servicios de urgencia. Sin embargo, identificar un posible donante no garantiza que el proceso llegue a término.

Al respecto, la doctora Catalina Díaz, referente de procuramiento del recinto de salud de La Serena resaltó que “el seguimiento de estos pacientes es complejo, porque para muchas familias siempre existe la esperanza de un último milagro. Son pacientes que se ven bien externamente, conectados a máquinas, con un corazón latiendo y eso hace muy difícil comprender que efectivamente han fallecido. Por eso, cuando una familia acepta llevar adelante el proceso de procuramiento, se trata de un acto de generosidad y solidaridad inmensa: es dar vida a otras personas desde el propio dolor, justo después de haber perdido a un ser querido.”

La certificación de muerte encefálica es uno de los momentos más complejos y exige una rigurosidad absoluta. Debe ser realizada, entre ellos, por un neurólogo, y debe cumplir estrictamente con protocolos clínicos y legales que aseguran que el diagnóstico sea inequívoco.

Al respecto, el doctor Gianfranco Oneto, neurólogo del Hospital de La Serena, explica que, desde el punto de vista clínico “es un proceso que es un poco largo, ya que depende del tipo de noxa cerebral que tiene el paciente, que puede ser una encefalopatía hipóxico-isquémica, es decir, por un paro cardiorrespiratorio, de la causa que fuese. Y las otras ya son lesiones encefálicas, generalmente un infarto extenso, hemorragias o hemorragias subaracnoideas. Y aquellos pacientes que tienen un traumatismo craneoencefálico grave, en los que secundariamente, luego de ese proceso, ocurre una siguiente noxa y termina produciéndose un cese del flujo de sangre hacia el cerebro”.

En uno de los procuramientos realizados durante 2025, la coordinación de la red fue clave. Se activaron alternativas diagnósticas, como una angiografía cerebral realizada en la Unidad de Hemodinamia del recinto serenense. En este caso, la rápida disposición del equipo junto con el apoyo de especialistas del Hospital de Coquimbo y de la Unidad de Procuramiento Regional, permitió confirmar el diagnóstico y evitar que el proceso se perdiera por el paso del tiempo. Fue una intervención excepcional, tanto desde el punto de vista técnico como humano, ya que implicó para los equipos enfrentar una situación emocionalmente compleja: confirmar una muerte para que otras vidas pudieran continuar.

El balance del 2025 deja una importante enseñanza. Dos donaciones, dos historias de pérdida y generosidad, y al menos nueve personas que hoy cuentan con una nueva oportunidad de vida, dan cuenta de que el camino iniciado merece ser profundizado y sostenido en el tiempo.

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